Trabajar mucho no es trabajar inteligentemente

Estaba seguro de haber escrito sobre esta gran diferencia, pero no pude encontrarlo en el blog (pero si en uno de los capítulos del libro), asi que voy a empezar -casi- desde cero.

Este no es uno de esos post donde cuento una historia concreta, sino algo que me pasa bastante seguido: Trabajar 12 o 14 hs seguidas. Seguramente les saqué una sonrisa, no? A decir verdad, no me molesta trabajar 12 o 14 hs seguidas, el tema es cuando termina la jornada y me di cuenta que no aporté nada. Esta es la parte donde se ponen serios y reflexivos, no?

Esperen, también tenemos que ser justos: De vez en cuando puede que sea necesario una larga jornada solo sacando pendientes aburridos. Pero, que pasa cuando varios de nuestros días se convierten en largas jornadas sacando esos pendientes aburridos? Cuando le aportamos valor a lo que hacemos?

Trabajar de esta manera puede generar una sensación de que estamos ‘bien’. Estamos ocupados, contestando cientos (o miles) de correos y llamadas. Pero, estamos realmente trabajando inteligentemente? En mi caso personal, todo me indica que no. Me roba todas las fuerzas (física e intelectualmente) y no tengo ningún tipo de evidencia de que esté aportándole valor, ni a mi, ni a nadie más.

Pero si estás pasando por esta situación no hay que desesperar, se abre una muy buena opción para solucionar tantas horas (improductivas?) en algo con mayor significado. En mi caso, me sirvieron estas recomendaciones:

  1. Redactar una lista de lo que TENGO que hacer (entregables formales, por ejemplo)
  2. Analizar que es delegable de la lista anterior, que requiere mi atención urgente y que puede esperar.
  3. Armar una lista similar, con lo que debería estar haciendo y no estoy pudiendo hacer por dedicarle mucho tiempo a las tareas del punto 1.
  4. Repetir punto 2, pero con la lista nueva.
  5. Dividir mi agenda en 2 (las proporciones van a estar atadas a la urgencia e importancia de cada lista), asignando espacio para tratar los puntos de cada lista. Un consejo, no bajen mucho a nivel de detalle de asignarle un horario particular a cada tarea, eso requiere mucha práctica para que realmente funcione y se pueden frustar muy fácil. Para empezar, les recomiendo que asignen bloques grandes de horarios para tratar una u otra lista, cada una como un todo.

Espero que les sirva!

Saludos.

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Hay 4 Comentarios

  1. M

    Me parece que la clave para esas “largas sesiones” es como decís vos: tener un sistema para organizar que es lo que vas a hacer y con que prioridad. Personalmente uso un taco anotador (muy a la antigua) para tener las cosas anotadas de una manera mas “terrenal” digamos ya que a veces uno subestima o desestima los calendarios y anotadores electrónicos.
    Voy a ver si puedo adaptar esos tipos que pusiste 😉 Saludos!

  2. Rodo, probaste con GTD de David Allen?

    Si ya lo probaste y no te dió resultados, o lo analizaste y no te convenció, aprovecho para preguntarte qué es lo que no te gustó o funcionó:

    Si querés profundizar más sobre el tema, además del libro, hay algunos blogs muy interesantes sobre:

    canasto.es de Jeroen Sangers
    thinkwasabi.com de Berto Pena
    http://www.optimainfinito.com de José Miguel Bolivar

    Abrazo

  3. Yo uso el método de Allen también y me resulta altamente efectivo.

    Además, cuando tengo una lista demasiado extensa de cosas, utilizo el método de las dos listas de Berto Pena [Think Wasabi] que consiste en ir pasando a una segunda lista de To-Dos 3 tareas prioritarias, una vez que las realizo, recién muevo otras tres, y así es mucho más fácil rendir el día, con pequeños pero significativos avances.

    Saludos!

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